Volvemos a intentarlo con los micro-relatos.
Secretos infantiles
Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero. Josito cuchillo en mano, me miraba ojiasustado, y a mí de repente me había invadido un gran sentimiento de culpa. "Se lo tienes que decir a papá" le dije para así poder aliviar mi conciencia. Lo habíamos mantenido oculto durante más de un mes, y hoy Josito se había derrumbado cuando papá, mientras desayunábamos, había comentado que en el sótano se oían ruidos como de ratones. No había muchas opciones: ocultar el cadáver del conejo o confesar, vivir o morir. Y decidimos vivir.
Mostrando entradas con la etiqueta microrelatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta microrelatos. Mostrar todas las entradas
jueves, 3 de abril de 2014
viernes, 21 de febrero de 2014
Sucesos vitales
Y allí sigue, en silencio, acumulando polvo, junto al proyector de cine, el barco pirata y la nave espacial. Su navaja nacarada. ¡Cuántas tardes de verano tallando figuritas de madera en el corral! Mientras mamá y las tías veían pasar el tiempo parloteando, él combatía el calor con una buena limonada. ¡Y vuelta a tallar!. Luego aparecía la Juani, hermosa y exuberante, y él se quedaba embobado mirándola. Y así tarde tras tarde, todos los días. Hasta el mes pasado, que la Juani, por apresurada o nerviosa, se acercó demasiado y tropezó, clavándose la navaja y falleciendo en sus brazos. Y él, entre aturdido y asustado, supo en ese mismo instante que ya nunca volvería a ser un niño.
jueves, 13 de febrero de 2014
Cómics
-Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de cola.- Mientras Susito le contaba a papá con entusiasmo los detalles de su nuevo cómic, mamá, botella de whisky en mano, le daba ánimos desde el lujoso salón. -¡Muy bien Susito! Escribe historias y véndelas.
Pero papá estaba distraído. Seguía con la mirada a nuestra cuidadora. Ella de vez en cuando se volvía hacia él haciéndole un guiño, para luego agacharse a recoger alguna cosa. Y él, le correspondía con una sonrisa.
Yo, harta de todo, decidí desaparecer e irme, no sin antes acabar con todos, menos con Susito. Veinte años más tarde, me siguen gustando sus cómics.
Pero papá estaba distraído. Seguía con la mirada a nuestra cuidadora. Ella de vez en cuando se volvía hacia él haciéndole un guiño, para luego agacharse a recoger alguna cosa. Y él, le correspondía con una sonrisa.
Yo, harta de todo, decidí desaparecer e irme, no sin antes acabar con todos, menos con Susito. Veinte años más tarde, me siguen gustando sus cómics.
sábado, 9 de noviembre de 2013
Cosas que merecen la pena
Lo que siembras hoy lo recogerás mañana, y los mejores recuerdos te harán sonreír en un futuro que no está tan lejos como a veces puedes imaginar.
Cosas que merecen la pena
“Sí, papá, pero, ¿y esa?.” Los ojos grandes como platos, la nariz pegada al escaparate y en la boca una gran sonrisa de la que salía a borbotones tanto vaho como ilusión. Al otro lado una simple bicicleta. No me pude resistir y a pesar de las dificultades entramos en la tienda. Todavía hoy, cuando viene a verme al centro, me recuerda que ese fue el mejor cumpleaños de su vida.
Cosas que merecen la pena
“Sí, papá, pero, ¿y esa?.” Los ojos grandes como platos, la nariz pegada al escaparate y en la boca una gran sonrisa de la que salía a borbotones tanto vaho como ilusión. Al otro lado una simple bicicleta. No me pude resistir y a pesar de las dificultades entramos en la tienda. Todavía hoy, cuando viene a verme al centro, me recuerda que ese fue el mejor cumpleaños de su vida.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)