viernes, 22 de junio de 2012

La música

La música siempre ha tenido un efecto positivo sobre el ser humano. Nos alegra y nos acompaña, y en tiempos difíciles nos ayuda a estar mejor, a sentirnos mejor. Pero cada uno debe interpretar qué es la música, entenderla y utilizarla como quiere. Durante estos días, por muchos motivos, todos alegres, así la he entendido yo.

Música para vivir

Música que me hace olvidar,
música que me hace sentir,
música para volver a vivir,
música para no dejar de amar,

Eso eres tú: música.
Eso soy yo: música.
Juntos escribiremos estos versos,
y juntos viviremos nuestra canción.

Esa es la magia de la música,
esa es la magia de nuestra unión,
convertir el silencio en palabras,
vencer el odio con nuestro amor.

Música que me hace sentir,
música que me hace vivir
no dejes de sonar,
mi vida te la dedico a ti.

Angel 22/06/2012

martes, 15 de noviembre de 2011

Ya no he vuelto a fumar



Como os decía, han sacado unos cigarrillos con ignición disminuida para provocar menos incendios.  Al ver la noticia me he acordado de una historia de cuando yo era pequeño... si hubiéramos tenido esos cigarros "estratosféricos"... madre mía.


YA NO HE VUELTO A FUMAR

Ya hacía tiempo que mi hermano y yo andábamos detrás del abuelo para robarle un cigarrillo. Así podríamos jugar con los mayores, que siempre nos preguntaban si sabíamos fumar, antes de dejarnos ir con ellos.

Pero quitarle un cigarrillo al abuelo no era fácil, y además había que encontrar un lugar seguro donde fumarlo. Salíamos corriendo de la escuela y no parábamos hasta llegar a casa. Lanzábamos nuestras carteras por los aires, dejando la entrada llena de libros, hojas y libretas desparramados por el suelo. Pero cuando entrábamos en la cocina, el abuelo ya estaba allí, tomando su café y fumando; el paquete de tabaco y las cerillas encima de la mesa.

Nos estábamos muy quietos, mirándole, mientras él, una vez apuraba su cigarrillo, salía de la cocina olvidando el tabaco y las cerillas, no sin mirarnos antes con cierto aire de sospecha. Y mientras nosotros dudábamos, aparecía la abuela, y con cara de pocos amigos recogía la mesa.
- Tenemos que atrevernos ya – le decía a mi hermano cuando la abuela no nos oía.
- Mañana antes de que la abuela venga, vas y la entretienes – me respondía él.

Al día siguiente, cuando el abuelo se fue, salí de la cocina con él, y al cruzarme con la abuela le pregunté si habían terminado las obras de la plaza, que ya llevaban un tiempo acabando de arreglar las aceras para que los niños pudiesen jugar. Ella me respondió con un “quéseyo”, y entró en la cocina. Cuando regresó, mi hermano venía con ella y un aire triunfal en los ojos.

Al acabar la merienda fuimos a ver como había quedado la plaza. La acera era mucho más ancha y teníamos más sitio para jugar. En una esquina, habían dejado olvidada una caja de cartón que me sacaba al menos dos cabezas. Sin pensarlo, pusimos la caja boca abajo y como si fuese una cabaña, nos metimos dentro. Mi hermano sacó el cigarrillo y un par de cerillas del bolsillo de su chaqueta.
-         ¡Ten mucho cuidado! – le dije. – ¡No nos vayamos a quedar sin cerillas!

Encendió la primera cerilla raspándola contra el suelo, y se le apagó. Un poco más nervioso, sacó la segunda, y tras unos instantes de duda, la encendió, se colocó el cigarrillo en la boca, lo acerco a la llama y comenzó a chupar como hacía el abuelo, mientras el humo llenaba la caja y él no paraba de toser.
-         ¡Pásamelo, pásamelo!. ¡Déjame a mí, no se vaya a apagar! – le decía yo, mientras él seguía tosiendo.

En cuanto di la primera calada un sabor asqueroso, como a piedras con arena, me lleno la boca, y al tragar el humo un tremendo picor en la garganta me hizo toser casi más que mi hermano, que parecía a punto de estallar.

Así entre calada y calada, risas, nervios, toses y mareos, yo me preguntaba si había merecido la pena aquel esfuerzo y pensaba que quizá ir con los mayores no fuese tan importante. En estas estábamos cuando alguien levantó la caja y nos dijo:
-         ¡Pero muchachos!. ¿Qué hacéis ahí dentro?.-

Me pareció que no había pasado ni un minuto, cuando el abuelo llegó a la plaza y nos llevó a casa arrastrándonos de las orejas, mientras nos gritaba que a quien se le ocurría fumar, que era malísimo y que no había visto a un par de tontos más tontos que nosotros. Entre jipido y jipido yo le replicaba que él también fumaba, no entendiendo muy bien por qué nos llamaba tontos.

A la semana siguiente, fue mi cumpleaños, y me regalaron un cartón de tabaco y una caja de cerillas. Desde entonces ya no he vuelto a fumar, y creo que mi hermano tampoco.

miércoles, 1 de junio de 2011

La pintura tonta

A abuela Rosa, siempre le ha gustado esta historia. La comparto con vosotros.
Espero que os guste.

LA PINTURA TONTA

Dentro de mi caja de pinturas
estoy triste y desolada,
¡ no debo estar a la altura
pues nunca soy utilizada!

Por más que lo intento mostrando mi color,
los niños siempre eligen a otra compañera,
será que tengo un mal olor,
será que no paso por esa bañera...

¡ No es una bañera! , pintura tonta,
es un aparato afilador,
si pasas por él tu punta rota,
volveras a pintar con buen color.

Ya no estoy triste y desolada,
estoy contenta y muy feliz,
vuelvo a ser utilizada
y a la gente hago sonreir.

Angel

Los tiempos que corren y la que nos está cayendo

Con los tiempos que corren y la que nos está cayendo igual me animo a volver a escribir. Después de un año largo, de trabajo y vivencias. No es que no haya tenido tiempo, es que el tiempo que he tenido lo he dedicado a otros asuntos.

No obstante escribir es también una cuestión de costumbre, y me ayuda a ordenar las ideas, je... las pocas que tengo, cuando las tengo. Así que si he conseguido dejar de fumar (van para ya dos años) y he pasado de ser un tipo sedentario a salir a correr por las mañanas (aunque sea a las 06.00 AM) de forma regular, ¿por qué no iba a lograr escribir en este blog y seguir compartiendo cosas con vosotros?

Reiniciamos la marcha, hoy sólo para describiros una imagen: hombre adulto, trabajador, dos días con una faringitis de aupa, casi sin voz, unas décimas de fiebre y nariz congestionada, decide no ir a la oficina para no contagiar a sus compañeros, pero se pasa el día trabajando desde casa, casi unas diez horas.

Y yo me pregunto, ¿hay algo que falla?, ¿es esto normal?. No lo sé, pero hay que ver los tiempos que corren y la que nos está cayendo.

jueves, 6 de mayo de 2010

A mis nietos

Dos tesoros tiene vuestra casa,
dos tesoros de platino que serán más cada día,
que os quitarán las penas
y os darán muchas alegrías.

Dos tesoros llenos de amor y alegrías
que serán en vuestra casa
lo más que hay en la vida.

Rosa.

Los abuelos son importantes

Esta semana, en el colegio de mis hijos, y probablemente en muchos de los colegios de España se ha celebrado el día de los abuelos.

Es un día en el que los abuelos acuden al colegio, y los niños les cantan canciones y hacen alguna actividad. Luego dependiendo de los sitios, suelen tomarse un desayuno. A mi entender se pretenden dos objetivos: homenajear a los abuelos y que los niños comprendan, entiendan y compartan el respeto por nuestros mayores.

En muchas ocasiones, si no fuese por los abuelos, los ajetreados padres y madres estaríamos perdidos.

Hacen de enfermeros y nos cuidan los críos cuando se ponen malos. Y claro esto es la mayor parte del invierno, porque con lo que madrugan los pobres y el frío que hace se pasan con los velones medio curso.

Nos sacan en más de una ocasion de un apuro y llevan y traen a los niños del colegio. Y es que no sé quién, en ocasiones me crea un sentimiento de cariño, si el niño con el mochilón que los llevan que parece que vayan a estar allí un mes, o el abuelo o abuela con cinco peques que ha ido recolectando, vigilando que no se le escape ninguno.

Observadlo y ya veréis. Quizás porque ellos ya nos han criado a nosotros, tienen una capacidad enorme de querer a sus nietos, y eso se puede ver en la ternura con que un abuelo habla a su nieto, pero sobre todo se refleja en las miradas y sonrisas que los nietos dedican a los abuelos .

Para mí, los abuelos son importantes y hacen una labor importante no solo en el ámbito familiar, sino también para la sociedad. Estoy seguro que en el ámbito familiar esa labor compensa, pero quizás en el ámbito social alguien debería pensar en compensarles.

Abuelos, gracias por estar ahí.

viernes, 30 de abril de 2010

TUYO SÍ, MÍO NO. Por fin nos hemos decidido

Llevaba mucho tiempo preguntándome de dónde provenía mi afición a la lectura y sobre todo a la escritura. Siempre he tenido la inquietud de escribir cosas, y nunca me había atrevido a compartirlas, quizá por este motivo no he desarrollado más esta afición. Con el paso del tiempo he descubierto que esta afición proviene de mi madre.

Hasta hace no mucho, mi madre era la típica ama de casa de aquella generación de niños que tuvieron su infancia en la época de la post-guerra, y que luego fueron los padres de las númerosas familias de los años sesenta y setenta: ellos trabajando fuera de casa, y ellas cuidando de los niños y de la casa. Ellos con alguna oportunidad de formarse y ellas con prácticamente ninguna.

Pero resulta, que una vez jubilados mis padres, a mi madre le da por escribir, pintar, dibujar... y yo a la vez, leyendo sus escritos, viendo sus pinturas y dibujos descubro una persona con una sensibilidad extraordinaria, y una enorme capacidad de expresión, que le permite afrontar la vida desde un punto de vista positivo y optimista.

En el fondo, ella nos está dando una lección a todos nosotros, que hemos podido estudiar, trabajar y desarrollarnos. Esa lección consiste en que hay que compartir, compartir con los demás en el más amplio sentido de la palabra. Compartir las alegrías, las penas, las inquietudes... las emociones. Que compartir hace que la vida sea más llevadera y feliz.

Por eso, por fin me he decidido a crear este espacio, este rincón cotidiano en el que atreverse a compartir. "Tuyo sí, mío no" nace con esta filosofía, la de compartir con todos vosotros las pequeñas cosas de la vida cotidiana, las verdaderamente importantes. Algunas veces con la simple narración de lo que nos ha pasado en el día, y otras a través de escritos, pinturas o dibujos, que en el fondo son la expresión de nuestra experiencia vital.

Espero que lo disfrutéis tanto como nosotros.