sábado, 17 de noviembre de 2012

FUEGO Y FRÍO


Os tengo que contar que últimamente me ha dado por escribir algunos micro-relatos, e incluso me estoy atreviendo a hacerlos participar en algún concurso. Así que los iré compartiendo con vosotros.

El primero que hice se llama Fuego y Frío, y me salió así tal cual. Debo aclarar que fue escrito antes de la desgracia del Madrid Arena, así que por favor, nada tiene que ver con ese suceso, y espero que nadie se sienta molesto por la historia, ha sido una casualidad.


FUEGO Y FRÍO

- ¡A la cola, como todo el mundo! - El aire irrespirable, el calor insoportable, los ojos me escocían. Allí estaba aquella harpía, bloqueando la salida, tratando que todos nos pusiésemos en fila india, exigiendo calma en medio del pánico.

Un empujón inocente hizo que perdiese el equilibrio, un golpe en la nuca le hizo enmudecer. Rígida y fría entre aquellas llamas. Empujé las puertas con todas mis fuerzas, me dejé inundar por el aire fresco de la madrugada, mientras a mi espalda sentía el miedo de los que seguían dentro.

Y escapé, escapé corriendo hacía ninguna parte, preguntándome que era lo que había sucedido.

sábado, 25 de agosto de 2012

El Colchón Familiar

Trabajo nos dice que para acceder a la ayuda de 400€ ahora hay que mirar "el colchón familiar". Y yo me pregunto que será eso, o a que se refieren estos señores.

Estoy seguro que ni se referirán a que tu padre y tu madre realicen la función de protección que debe hacer el Estado. Ni que tampoco un señor que está trabajando, y que paga su cotización y sus impuestos religiosamente, tenga que cubrir una ayuda a unas personas que son sus hijos, sin ningún tipo de desgravación fiscal. ¡ Al menos cuando eran pequeños, se podía desgravar!

Supongo que tampoco están pidiendo que los abuelos, que ya de por sí realizan una gran labor social cuidando nietos gratuitamente, además financien a sus hijos. O lo que es peor, que un hijo que esté solicitando la ayuda de dependencia por sus padres, les tenga que pedir dinero.

Se me ocurren medidas de ahorro mucho mejores: podíamos quitar los hospitales y cuando nos ponemos enfermos ir a casa de nuestros padres, y que nuestra madre nos cuide a base de remedios caseros. O a lo mejor podemos hacer que solo un miembro de la unidad familiar vaya al colegio y que enseñe al los demás de la casa. Sanidad y Educación arregladas en un plis plas!

 ¿Saben qué les digo señores políticos?  Renuncien ustedes a su sueldo, sí renuncien. Seguro que así cuando hicieran tonterías tan grandes como estas, los ciudadanos nos podríamos consolar pensando que aunque sean una casta de caraduras, estafadores mentirosos, sin cualificación en la mayoría de los casos para desarrollar su trabajo, al menos nos destrozan el país gratuitamente (¿lo pillan?) Además seguro que así se ahorraba un montón de dinero

Por cierto, si ven que así no les llega a fin de mes, llamen a sus padres, y diganles que miren en el colchón familiar, y que les dejen prestado, si quieren, claro.

martes, 7 de agosto de 2012

Soy Ingeniero.

Pues sí,  mal que a algunos les pueda pesar, no sé bien por qué motivo, yo soy Ingeniero. Creo que hay veces que nuestra profesión no se valora, quizás por desconocimiento, quizás por ignorancia, nunca por maldad. Somos uno de los colectivos con una capacitación más dura, a los que se les exige mantener un alto grado de versatilidad, a la vez que un conocimiento profundo de los temas que tocan. Nadie nos forma, nos formamos. Siempre nos exigen un ciento veinte por ciento, pero no se esfuerzo sino de un activo mucho más valioso: creatividad.

Por eso para aquellos que no conocen nuestra profesión más allá del hecho de que trabajamos en una oficina (gran error porque el ingeniero siempre esta trabajando) os escribo lo que para mí define el trabajo de un ingeniero.

Ingeniar es el arte de apañárselas uno mismo frente a cualquier cosa. Es el arte de avanzar por donde antes nadie ha marcado el camino. Es el arte de convertir ideas en realidades, el arte de imaginar y construir ingenios. Es el arte de hacer simple lo complejo, de hacer facil lo difícil. Ingeniar es el arte de moverse en los limites de tu conocimiento, es el arte de saber hacer algo sin que te lo tengan que enseñar, porque es hacer lo que nadie ha hecho antes. Ingeniar es en definitiva creatividad en estado puro.

Por eso me hice Ingeniero, por eso soy Ingeniero y por so me moriré Ingeniero. Porque disfruto con mi trabajo, pero sobretodo amo mi profesión. Valorar al Ingeniero como se merece sería el reconocimiento a una profesión que exige un proceso creativo constante mas allá del conocimiento, día tras dia durante toda una vida profesional. No hacerlo es un gran error. Como Ingeniero que soy así lo creo.

viernes, 22 de junio de 2012

La música

La música siempre ha tenido un efecto positivo sobre el ser humano. Nos alegra y nos acompaña, y en tiempos difíciles nos ayuda a estar mejor, a sentirnos mejor. Pero cada uno debe interpretar qué es la música, entenderla y utilizarla como quiere. Durante estos días, por muchos motivos, todos alegres, así la he entendido yo.

Música para vivir

Música que me hace olvidar,
música que me hace sentir,
música para volver a vivir,
música para no dejar de amar,

Eso eres tú: música.
Eso soy yo: música.
Juntos escribiremos estos versos,
y juntos viviremos nuestra canción.

Esa es la magia de la música,
esa es la magia de nuestra unión,
convertir el silencio en palabras,
vencer el odio con nuestro amor.

Música que me hace sentir,
música que me hace vivir
no dejes de sonar,
mi vida te la dedico a ti.

Angel 22/06/2012

martes, 15 de noviembre de 2011

Ya no he vuelto a fumar



Como os decía, han sacado unos cigarrillos con ignición disminuida para provocar menos incendios.  Al ver la noticia me he acordado de una historia de cuando yo era pequeño... si hubiéramos tenido esos cigarros "estratosféricos"... madre mía.


YA NO HE VUELTO A FUMAR

Ya hacía tiempo que mi hermano y yo andábamos detrás del abuelo para robarle un cigarrillo. Así podríamos jugar con los mayores, que siempre nos preguntaban si sabíamos fumar, antes de dejarnos ir con ellos.

Pero quitarle un cigarrillo al abuelo no era fácil, y además había que encontrar un lugar seguro donde fumarlo. Salíamos corriendo de la escuela y no parábamos hasta llegar a casa. Lanzábamos nuestras carteras por los aires, dejando la entrada llena de libros, hojas y libretas desparramados por el suelo. Pero cuando entrábamos en la cocina, el abuelo ya estaba allí, tomando su café y fumando; el paquete de tabaco y las cerillas encima de la mesa.

Nos estábamos muy quietos, mirándole, mientras él, una vez apuraba su cigarrillo, salía de la cocina olvidando el tabaco y las cerillas, no sin mirarnos antes con cierto aire de sospecha. Y mientras nosotros dudábamos, aparecía la abuela, y con cara de pocos amigos recogía la mesa.
- Tenemos que atrevernos ya – le decía a mi hermano cuando la abuela no nos oía.
- Mañana antes de que la abuela venga, vas y la entretienes – me respondía él.

Al día siguiente, cuando el abuelo se fue, salí de la cocina con él, y al cruzarme con la abuela le pregunté si habían terminado las obras de la plaza, que ya llevaban un tiempo acabando de arreglar las aceras para que los niños pudiesen jugar. Ella me respondió con un “quéseyo”, y entró en la cocina. Cuando regresó, mi hermano venía con ella y un aire triunfal en los ojos.

Al acabar la merienda fuimos a ver como había quedado la plaza. La acera era mucho más ancha y teníamos más sitio para jugar. En una esquina, habían dejado olvidada una caja de cartón que me sacaba al menos dos cabezas. Sin pensarlo, pusimos la caja boca abajo y como si fuese una cabaña, nos metimos dentro. Mi hermano sacó el cigarrillo y un par de cerillas del bolsillo de su chaqueta.
-         ¡Ten mucho cuidado! – le dije. – ¡No nos vayamos a quedar sin cerillas!

Encendió la primera cerilla raspándola contra el suelo, y se le apagó. Un poco más nervioso, sacó la segunda, y tras unos instantes de duda, la encendió, se colocó el cigarrillo en la boca, lo acerco a la llama y comenzó a chupar como hacía el abuelo, mientras el humo llenaba la caja y él no paraba de toser.
-         ¡Pásamelo, pásamelo!. ¡Déjame a mí, no se vaya a apagar! – le decía yo, mientras él seguía tosiendo.

En cuanto di la primera calada un sabor asqueroso, como a piedras con arena, me lleno la boca, y al tragar el humo un tremendo picor en la garganta me hizo toser casi más que mi hermano, que parecía a punto de estallar.

Así entre calada y calada, risas, nervios, toses y mareos, yo me preguntaba si había merecido la pena aquel esfuerzo y pensaba que quizá ir con los mayores no fuese tan importante. En estas estábamos cuando alguien levantó la caja y nos dijo:
-         ¡Pero muchachos!. ¿Qué hacéis ahí dentro?.-

Me pareció que no había pasado ni un minuto, cuando el abuelo llegó a la plaza y nos llevó a casa arrastrándonos de las orejas, mientras nos gritaba que a quien se le ocurría fumar, que era malísimo y que no había visto a un par de tontos más tontos que nosotros. Entre jipido y jipido yo le replicaba que él también fumaba, no entendiendo muy bien por qué nos llamaba tontos.

A la semana siguiente, fue mi cumpleaños, y me regalaron un cartón de tabaco y una caja de cerillas. Desde entonces ya no he vuelto a fumar, y creo que mi hermano tampoco.

miércoles, 1 de junio de 2011

La pintura tonta

A abuela Rosa, siempre le ha gustado esta historia. La comparto con vosotros.
Espero que os guste.

LA PINTURA TONTA

Dentro de mi caja de pinturas
estoy triste y desolada,
¡ no debo estar a la altura
pues nunca soy utilizada!

Por más que lo intento mostrando mi color,
los niños siempre eligen a otra compañera,
será que tengo un mal olor,
será que no paso por esa bañera...

¡ No es una bañera! , pintura tonta,
es un aparato afilador,
si pasas por él tu punta rota,
volveras a pintar con buen color.

Ya no estoy triste y desolada,
estoy contenta y muy feliz,
vuelvo a ser utilizada
y a la gente hago sonreir.

Angel

Los tiempos que corren y la que nos está cayendo

Con los tiempos que corren y la que nos está cayendo igual me animo a volver a escribir. Después de un año largo, de trabajo y vivencias. No es que no haya tenido tiempo, es que el tiempo que he tenido lo he dedicado a otros asuntos.

No obstante escribir es también una cuestión de costumbre, y me ayuda a ordenar las ideas, je... las pocas que tengo, cuando las tengo. Así que si he conseguido dejar de fumar (van para ya dos años) y he pasado de ser un tipo sedentario a salir a correr por las mañanas (aunque sea a las 06.00 AM) de forma regular, ¿por qué no iba a lograr escribir en este blog y seguir compartiendo cosas con vosotros?

Reiniciamos la marcha, hoy sólo para describiros una imagen: hombre adulto, trabajador, dos días con una faringitis de aupa, casi sin voz, unas décimas de fiebre y nariz congestionada, decide no ir a la oficina para no contagiar a sus compañeros, pero se pasa el día trabajando desde casa, casi unas diez horas.

Y yo me pregunto, ¿hay algo que falla?, ¿es esto normal?. No lo sé, pero hay que ver los tiempos que corren y la que nos está cayendo.